Imaginemos un tiempo en el que todo es fácil, todo se puede hacer vivir y sentir porque el de enfrente, el de al lado, el de junto a, no está ni lejos ni ausente.

Lo sentimos cómo parte consciente, viviente, real y único, fundido en el todo, sin difuminar emociones, integrado en el bosque de luz y consciencia que como especie planetaria, hemos unificado a todo lo vivo y nada está separado ni lejos.

Imaginemos que somos un todo sensible, compartible, veraz, que la palabra siempre es plural, que los hechos son cooperativos, que la vida es un regalo perenne, que cada uno puede decidir el qué, el cómo y el cuándo de su llegada a la existencia y de su salida de ella.

Que lo limitante es un salto al vacío, un tramo de revolución interior, un mudaje de la piel, un semitono de un agudo, que nunca es grave porque estamos todos cerca y nada distrae del ejercicio entrañable del encuentro con el otro que soy yo y aletea.

Que la información es sensible y telepática, que la mirada es el trasfondo, que lo irreductible se conquista con un abrazo, que viajar es un continuum, que todo lo improbable es posible, que para lo imposible somos y mantenemos la alegría de la transformación y de la transcendencia.

Imaginemos que todo de todos es de todos, sin dueño, sin etiqueta, amplio, versátil, desternillante, hilarante y aún así suave y tierno, cercano y plausible, amante y libre, concupiscente y lo más normal es que todo de todos es de puertas abiertas, de comida en la mesa, de ven cuando quieras, no me avises nunca estás de más, no te extraño y siempre te recibo, nuestra unión es cósmica, veamos películas, compartamos el camino y el lecho, la ternura y los manteles, las caídas y las manos acariciantes.

Imagina que todo esto se ha creado desde lo cercano, sin la separación de olor, color, tierra, agua, o aire, que el metal es construcción y fusión, que la madera vida y raíz, que el fuego calor y alimento, que la lluvia limpia y nutre, que la mirada es vista y profundidad, imagina que todo esto llegó porque un día todos decidimos que nadie mandase y confiar en el sentir del corazón.

Y la vida siguió con su transformación y su abundancia, con su sentido evolutivo, con su interacción, sin saberes ni importares, reflejando en el polvo, en la pisada, en el pie desnudo que puebla el alma de luz que brilla desde dentro y desde fuera, que Orión y sus gentes nos visitan, que Ganimedes nos invita, que las playas de agua turquesa Pleyadianas son el centro de reunión de todos los niños sin edad del universo visible e invisible, y que todo es, porque es más allá de elucubraciones registradas en mentes anquilosadas guardadas en cajas de luz índiga en la biblioteca almacén, donde las memorias atesoran lo que no se va a repetir, porque lo guardamos con la piel de quienes fuimos.

Imagino y siento que todos los nacidos, y más los de estos tiempos, tenemos el derecho y la obligación de no distraernos con cuentas de cristal, con reflejos dorados, con cañones y salvas de artillería. Es más, nacimos con la vibrante elevación de formar, de crear, de ayudar a recordar que todo esto está pasando porque lo creado sin el sentido com…,
.. y oigo en mi interior, un aplauso con un crash de algo que se rompe.

Y de nuevo silencio y observación.

Siento que casi todos estamos conscientes del juego y de la profecía de Orwell, que sus números desordenados no son Fibonacci pero si fabulan con un tiempo que no necesitamos pero que alimentamos como si dios y el diablo fueran diferentes, cuando son lo mismo.

Sé que la realidad es cambiante pero las rosas son rosas, y su olor embriaga, y no hace falta cortarlas, matarlas para tener su fragancia y compartir tierra y presencia.

Vivo con la inquietud de no ser la única voz, y eso no me calla, me hace hablar bajito, aunque a veces a los gritos, en la algarabía de los tiempos en que encarnando he nacido, para animar a subir la cuesta, a darnos de la mano, a quiero confiar, a no estoy solo y no quiero hacer esto solo, aunque los primeros pasos ( recuerda tus primeros pasos hazlos solo, nunca tendrás duda de lo caminado ni de lo recorrido.. . porque fue tu voluntad y deseo los que pararon la mente y alimentaron la acción ), y sin duda los últimos los decido en aceptación, sabiendo que no solo existí sino que mientras, vivo, VIVO.

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