Es tanta la añoranza de lo que no sé de mi, que es triste el recuerdo de lo que nunca existió y pervive, ensamblando pedazos de historias, sinsabores y plañideras, lágrimas de olvido que germinan presente, escrutadores ojos de vida inocua perdida en la noche.
Palpita un corazón que ama y no amamanta, que suda y no enjuaga, que sufre y no sonríe, que mata y no abraza, que ahoga sin resuello, que sueña al despertar.
Llora mi alma, que nunca amo lo insondable, sin cruces ni pergaminos, sin soslayos ni letanías, sin saber de ti que un día me amaste y ahora lo disfrazas,
que un día era tu vida y hoy una sombra, que un día decidiste quedarte y escapabas en la noche de puntillas, de puntitas, podridas, alpisteando, desmembrando, entre caricias de pies fríos y reclamos de caza, en casa, sin casa, sin techo de estrellas.
Descubro emociones profundas, sin sentido, sin pertenencia, sin saber de dónde salen custodiadas por lágrimas de cierre, de convenio de convento, de silencio entre dientes, de mandíbulas rotas, de ciclos que se secan,
de ovarios olvidados entre la hojarasca y la penumbra de unos besos que dicen adiós mientras la vida exhuma suspiros y excrementos.
Llora el mar mientras la mar se aleja entre olas y asolados adioses, llora la pupila que no recuerda, la mano que no acaricia, la tristeza que se queda aunque no la quiera cercenando los brillos de alabastro en manteles y anaqueles.
Saber que tienes que cerrar un ciclo, circular, elíptico y perpetrar la verdad que se escurre entera, no es lo mismo, no es lo mismo y sé que se acaba, que todo en un instante sin aviso, se acaba, y ahora ¿a dónde? ¿Por dónde? ¿Con quién? Con manos atadas a la espalda esclava, a la comisura anémica, a la masticación de encías desdentadas, a la manipulación de enjambres y pistilos, a las pisadas que disparan y desnudan, a lo que fue y que no nació, eunuco incandescente, a la pestilencia que recubre la flor que nace de la mierda y que el polvo de a poco se hace mesa y presente.
¿Quién soy? grita mi sombra en el candil de la noche ¿Quién grita? susurra la amantis entre piernas y senos ¿Quién queda en el enmarañado sedoso de arañas y heridas de tijeras? ¿Quién sangra? dice sonriendo la sutura y el corazón abierto ¿Quién es el que no sabe y extraña?