Pasión… Doscientos por cien en todo lo que soy, lo que siento, lo que transmito, lo que discurre, la velocidad crucero, que cruza sin erizar, que encrespa sin roer, que anima sin distraer.

Empujando la calma chicha, la tormenta que viene y se queda, la templanza que alumbra forjas y vulcanos, la insondable levedad que anima y encabrita, la pereza que se transforma, la mano que amasa desde la madre tierra a la masa madre, la dulzura que explota acunando la sonrisa que sueña, el tronar cascabeleante del cielo y sus luces.

Ternura…. En la entrega que requiere cada acción, cada momento imbuido de presente, de presencia, de fortaleza, de caída al vacío, de engarzamiento en la caricia de cuellos y bondades, en lo que necesites de mi, en lo que quieras de mí hasta que lo ames, y desde que lo ames, hasta que lo aceptes y si así lo deseas lo olvides.

En recordarte que soy una expresión de tu vida, de tu luz, un reflejo en el espejo, puente por el que cruzar, el otro lado de la luna, la mano tendida, el límite que permite, la suavidad que envuelve, la mirada que reconoce, el amor incondicional que toca suavemente el quicio de la puerta mientras la vida se abre en un concierto ceniciento de amabilidad y rico alimento.

Entrega…. Lo que quieras me lo pides, lo que ames tómalo, lo que necesites estoy, lo que sueñes lo visualizamos, lo que temas lo leemos, lo que desees lo co-creamos, lo que te de miedo lo abrazamos y lo hacemos amigo, lo que te avise lo tendemos las manos, lo que permitas lo llenamos de sonrisas, lo que quieras colorear lo plasmamos.

Soy aquello que sirve sin ser servil, aquello que cuida sin ser obligación, lo que confía sin pérdida, lo que acepta sin beneplácito, lo que permite sin regalarse, lo que escucha sin juicio, lo que refulge en el otro sin desdeñar ni mentirse, lo que está al alcance de la mano sin perderse en el otro, el que puede amar sin necesitar del otro para ser amor.

Soy el mensajero no el mensaje, y hoy desde la vida que soy y me contempla soy observador de lo observado, lo que acontece en el presente, lo que perdura en la vivencia, lo que es aquí y ahora, al doscientos por cien.

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